Viajar con barriguita
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Unas vacaciones largas con tu pareja, una escapada con amigas, de visita a casa de los abuelos… ¡Cualquier excusa es buena para cambiar de aires! Y sí, también en el embarazo, tomando algunas precauciones. Resolvemos las dudas más frecuentes entre las futuras mamás.

1. ¿Debo pedir autorización a mi ginecólogo antes de partir?

Los ginecólogos aseguran que si el embarazo transcurre con normalidad no hay inconveniente para viajar durante el embarazo, siempre que este no sea de riesgo ni exista una enfermedad fetal o maternal que lo desaconseje. Deberías preguntar a tu tocólogo si el desplazamiento es largo y:

  • Hay antecedentes de aborto.
  • Se han visto anomalías en la placenta.
  • Has sufrido alguna hemorragia vaginal.
  • Es un caso de embarazo múltiple.
  • Sufres hipertensión, diabetes o anemia severa.

Pero si el lugar de destino tiene buenos recursos médicos, el especialista no suele poner inconvenientes. ¡Solo un consejo! Hazte una revisión antes de partir. Disfrutarás más del descanso por la tranquilidad de saber que todo va bien.

2. ¿Cuál es el mejor momento para viajar?

Aunque se puede viajar durante toda la gestación, los expertos aconsejan programar la salida (siempre que sea posible, claro está) en el segundo trimestre de embarazo. ¿La razón?

  • Entre la semana 12ª y 28ª el parto aún está lejos y el riesgo de parto prematuro es mínimo.
  • Ya ha pasado el mayor peligro de aborto.
  • Han disminuido las molestias de los primeros meses, como náuseas o cansancio.
  • La futura mamá aún no ha ganado tanto peso como para sentirse incómoda.

3. ¿Qué debo tener en cuenta para elegir el destino?

Aunque cualquier sitio es posible, durante estos meses es mejor no correr riesgos innecesarios. Por eso, hasta que nazca el bebé es mejor dejar aparcados lugares exóticos y deportes de aventura, sobre todo en aquellas zonas donde la sanidad es deficiente o los mosquitos, el agua o los alimentos sin tratar pueden transmitir enfermedades. No importa que sea con vacunas o sin ellas.

4. ¿Qué medio de transporte es el más recomendado?

  • El tren. Es una de las mejores opciones, ya que permite caminar.
  • El autobús. Quizás sea el más incómodo durante el embarazo, ya que las opciones de movimiento son limitadas.
  • Coche. Es también una buena alternativa, ya que permite parar siempre que sea necesario. Recuerda hacer un descanso cada dos horas para estirar las piernas, ir al baño y comer algo (si vas de copiloto). Si eres tú la que conduces, mejor detenerse cada 90 minutos.
    ¡Y no te olvides del cinturón de seguridad! Es obligatorio y no daña al bebé. Debes colocar la cinta inferior por debajo del vientre y ajustarla al máximo sobre las caderas. La parte superior del cinturón debe colocarse entre los pechos, cruzando uno de los hombros, nunca por encima.
  • Avión. Sin duda alguna es cómodo, rápido y seguro… siempre que tomes alguna precaución. Debes caminar paseos por el pasillo, mover las articulaciones y los brazos. De esta forma evitarás el conocido como “síndrome de la clase turista” o, lo que es lo mismo, los problemas circulatorios que pueden acarrear estar mucho tiempo sentado.
    Es más cómodo viajar en la parte delantera o cerca de las alas en un asiento del pasillo, ya que se nota menos el movimiento. Al abrocharse el cinturón de seguridad, se debe colocar por debajo del vientre, sobre las caderas. También es recomendable llevar ropa ancha, zapatos bajos, cómodos y fáciles de poner y quitar.
  • Barco. ¿Por qué no? Solo debes asegurarte, si decides hacer un viaje largo por mar, de que el barco cuenta con un buen servicio médico a bordo (por si surge algún problema navegando) o que están capacitados para trasladarte a un centro médico cercano durante la travesía.

¡Por cierto! No temas pasar por los detectores de metales, porque son totalmente inocuos tu bebé y para ti.

5. ¿Puedo viajar en avión hasta el final?

Si está cerca la fecha del parto, lo más aconsejable sería preguntar directamente a la compañía aérea con la que pretendes viajar, ya que las condiciones varían de unas a otras.

  • Muchas exigen una autorización médica del ginecólogo cumplida la semana 38ª de embarazo, donde se indiquen las semanas de gestación en el momento del viaje, la fecha prevista para el nacimiento del bebé y que no existen contraindicaciones para volar.
  • Algunas son bastante restrictivas y no permiten viajar a partir de la semana 28ª en caso de embarazo múltiple, aunque la mayoría lo autorizan hasta la semana 32ª.
  • SI esperas un solo bebé, debes saber que gran parte de las aerolíneas no te dejarán subir al avión pasada la semana 36ª de gestación.
  • Y en todos los casos, comenta que estás embarazada antes de embarcar. De esta forma podrás subir al avión antes que el resto de los pasajeros y, quizás, reservar un asiento en la primera fila del avión, con más espacio para estirar los pies.

También hay que tomar las mismas precauciones si piensas viajar en barco. Antes de comprar el billete, conviene comprobar la política de la compañía para embarazadas, ya que algunas navieras no dejan embarcar a partir de las 24 semanas de gestación y obligan a llevar una autorización médica, como en el caso de las aerolíneas.

6. ¿Qué no puede faltar en mi maleta?

Es importante que lleves de viaje un bolso de mano con los medicamentos o suplementos que estés tomando y tus útiles de aseo. Algo de comida, agua, zumos y toda la documentación médica de tu gestación (cartilla de embarazo, analíticas, ecografías…).

Y, si vas a desplazarte en el tercer trimestre, mejor que incluyas una pequeña canastilla para el hospital, por si te pones de parto. Por supuesto, eso implica también llevar apuntados los hospitales más cercanos a tu lugar de destino.

7. ¿Necesito contratar un seguro médico especial?

Si tu destino es en un país de la Unión Europea, conviene tramitar la Tarjeta Sanitaria Europea antes de salir. Cubre cualquier tratamiento médico relacionado con el embarazo y el parto. Puede solicitarse por Internet en la web de la Seguridad Social.

Pero si el destino es otro o prefieres viajar más tranquila, es una buena opción contratar un seguro de viaje. Además de cubrir los posibles gastos médicos, que podría implicar dar a luz mientras estés fuera de casa, el seguro también tiene que asegurarte el reembolso del viaje, en caso de tener que anularlo. Piensa que ahora tus planes pueden cambiar en cualquier momento por motivos de salud.

Y, sobre todo, mejor tomar todas las precauciones posibles. No merece la pena correr riesgos innecesarios durante estos meses.

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